Con la nueva Reforma Educativa estamos realizando actividades educativas que quizá en nuestra práctica docente las hemos llevado a cabo, pero que tal vez enseñamos conforme a nuestra experiencia laboral y no conforme a una guía pedagógica como están diseñadas ahora las nuevas asignaturas que señala la RIEMS.
Es muy interesante analizar todas las propuestas de estrategias de enseñanza-aprendizaje que nos señala dicha guía, lo cual nos lleva a ser un poco más meticulosos al momento de impartir una sesión de clase; puesto que es mucho más específica en lo que se quiere que el alumno realice, o sea la competencia que debe desarrollar el alumno.
En lo personal veo una pequeña desventaja en cuanto a los contenidos que señala la didáctica de las nuevas asignaturas, y al decir esto me refiero a los tiempos que se sugieren para realizar dichas actividades. Los tiempos son muy cortos y en la práctica escolar las actividades se llevan más tiempo de los que se señalan, y esto en muchas ocasiones nos hace hacer modificaciones a los contenidos. Si estás modificaciones son accesibles, bienvenidas sean, pero existen materias en las que lo ideal es que se lleven a cabo tal y como las señala la didáctica, aunque quizá no se llegue a la culminación de los programas de estudio.
Otro punto son el gran número de alumnos que existen por grupo, y si hablamos de evaluar competencias en ellos, que deberán ser observadas en el salón de clases, nos conlleva a que el trabajo se duplique y que el tiempo no alcance.
Las nuevas asignaturas están bien diseñadas, pero se quiere lograr tanto en el alumno, que por ser tantas materias las que llevan y el horario de clase comprende cierto número de horas por semana, se limitan las asignaturas a pocas horas de clase por semana, lo cual en muchas ocasiones dificulta el proceso de enseñanza-aprendizaje; pero como buenos docentes debemos buscar las estrategias adecuadas y aplicar los instrumentos necesarios para que esto se logre. Quizá los primeros semestres se nos dificulte un poco, pero sobre la marcha se irá perfeccionando.
En lo que respecta a la materia que menciono en la plantilla para registrar información, “Manejo del proceso administrativo”, es una materia reformada de los planes de estudios anteriores y he observado que sí hubo modificación en cuanto a tiempos y temas de estudio, todos para bien, y las actividades de evaluación están bien diseñadas. ¿Habrá diferencia en la forma cómo enseñaba antes a la de ahora?:
Claro que habrá diferencia porque ahora será quizá menos teórica en cuanto a estar escribiendo se refiere y será más práctica en cuanto a actividades a realizar por parte de los alumnos. Tendrán más actividades en equipo para fomentar el trabajo colaborativo, cosa que anteriormente se hacía muy poco en esta asignatura.
Trataré en la medida de lo posible de apegarme a la didáctica de la asignatura para lograr los objetivos propuestos.
María Elena Villegas Hernández.
lunes, 16 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje es más una categoría natural que un concepto bien definido. Se puede decir que el aprendizaje “es un cambio duradero y transferible a nuevas situaciones como consecuencia directa de la práctica realizada”. Se puede considerar como el medio para que el individuo se adapte y adquiera nuevos modos de comportamiento, el cual se mide observando los cambios en la conducta o el modo cómo se ejecuta una acción. Sin embargo, gran parte del aprendizaje ocurre sin que exista una conducta observable; pero no se puede decir que no haya aprendizaje, sólo que ese aprendizaje en vez de ser manifiesto y visible es latente. El aprendizaje se ve reflejado en el cambio de la potencialidad del comportamiento o conducta del individuo en forma relativamente permanente, será el resultado de la práctica, donde ésta es un factor básico para el aprendizaje.
Por lo expuesto anteriormente, el aprendizaje no puede ser algo tan trivial ni de poca importancia, ya que de éste depende el desarrollo de cualquier competencia. Las competencias son el centro, objeto y objetivo de la formación donde se utilizan las situaciones de aprendizaje para alcanzarlas.
El aprendizaje no se puede dar con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera, porque para que haya calidad en el aprendizaje deberá haber motivación en la persona que aprende. La motivación debe ser indispensable tanto para el alumno que aprende como para el maestro que enseña.
Los procesos de aprendizaje son procesos de creación y transformación de significados. La intervención docente en el aula se encamina a orientar y preparar los intercambios entre los alumnos y el conocimiento de modo que se enriquezcan y potencien los sistemas de significados compartidos que van elaborando los estudiantes. Lo importante es que el alumno active sus esquemas de pensamiento, que utilice sus códigos de interpretación del mundo y de comunicación con los demás, por incorrectos e insuficientes que sean. Sólo cuando el alumno moviliza sus propios instrumentos de intercambio puede descubrir sus insuficiencias, contrastarlos con elaboraciones ajenas y preparar el camino de su transformación.
El docente no puede ser nunca un mero técnico que aplica un currículo y desarrolla técnicas y estrategias de comunicación y enseñanza elaboradas desde fuera para una supuesta comunidad homogénea. Cada alumno y cada grupo ha construido y sigue construyendo sus propios esquemas de interpretación de la realidad, y está desarrollando redes de intercambio de significados particulares en el espacio y en el tiempo donde vive y evoluciona como grupo social.
MARIA ELENA VILLEGAS HERNÁNDEZ.
El aprendizaje es más una categoría natural que un concepto bien definido. Se puede decir que el aprendizaje “es un cambio duradero y transferible a nuevas situaciones como consecuencia directa de la práctica realizada”. Se puede considerar como el medio para que el individuo se adapte y adquiera nuevos modos de comportamiento, el cual se mide observando los cambios en la conducta o el modo cómo se ejecuta una acción. Sin embargo, gran parte del aprendizaje ocurre sin que exista una conducta observable; pero no se puede decir que no haya aprendizaje, sólo que ese aprendizaje en vez de ser manifiesto y visible es latente. El aprendizaje se ve reflejado en el cambio de la potencialidad del comportamiento o conducta del individuo en forma relativamente permanente, será el resultado de la práctica, donde ésta es un factor básico para el aprendizaje.
Por lo expuesto anteriormente, el aprendizaje no puede ser algo tan trivial ni de poca importancia, ya que de éste depende el desarrollo de cualquier competencia. Las competencias son el centro, objeto y objetivo de la formación donde se utilizan las situaciones de aprendizaje para alcanzarlas.
El aprendizaje no se puede dar con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera, porque para que haya calidad en el aprendizaje deberá haber motivación en la persona que aprende. La motivación debe ser indispensable tanto para el alumno que aprende como para el maestro que enseña.
Los procesos de aprendizaje son procesos de creación y transformación de significados. La intervención docente en el aula se encamina a orientar y preparar los intercambios entre los alumnos y el conocimiento de modo que se enriquezcan y potencien los sistemas de significados compartidos que van elaborando los estudiantes. Lo importante es que el alumno active sus esquemas de pensamiento, que utilice sus códigos de interpretación del mundo y de comunicación con los demás, por incorrectos e insuficientes que sean. Sólo cuando el alumno moviliza sus propios instrumentos de intercambio puede descubrir sus insuficiencias, contrastarlos con elaboraciones ajenas y preparar el camino de su transformación.
El docente no puede ser nunca un mero técnico que aplica un currículo y desarrolla técnicas y estrategias de comunicación y enseñanza elaboradas desde fuera para una supuesta comunidad homogénea. Cada alumno y cada grupo ha construido y sigue construyendo sus propios esquemas de interpretación de la realidad, y está desarrollando redes de intercambio de significados particulares en el espacio y en el tiempo donde vive y evoluciona como grupo social.
MARIA ELENA VILLEGAS HERNÁNDEZ.
CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE
Si partimos de la concepción de que competencia se entiende como un sistema de conocimientos conceptuales y de procedimientos, organizados operacionalmente, que permiten dentro de una gama de situaciones, la identificación de una tarea o problema y resolverlo mediante acciones eficaces; entonces podemos decir que una educación basada en competencias se basa en una concepción constructivista del aprendizaje, ya que integra todo tipo de saberes por lo que incluye la acción reflexiva, la capacidad de evaluación crítica, la capacidad de juicio profesional, actitudes éticas y de ahí el aspecto afectivo y social.
También considero que existe congruencia con la teoría cognoscitiva, ya que el ser humano evalúa las diferencias entre la situación actual y la situación deseada (situación de desequilibrio) y busca maneras de eliminar las diferencias (situación de equilibrio), y para reequilibrar la situación, el individuo debe percibir y representarse la situación actual y la deseada comparándolas para planear qué tareas necesita llevar a cabo.
Creo que todos los programas basados en competencias tienen como finalidad preparar al individuo para asumir sus responsabilidades como trabajador en un campo profesional y contribuir a su desarrollo personal, lograr el desarrollo cualitativo y cuantitativo de las competencias requeridas para satisfacer las necesidades presentes y futuras del mercado laboral contribuyendo al mejoramiento de los recursos humanos y por ende, al desarrollo social y económico.
Las competencias son el centro, objeto y objetivo de la formación donde se utilizan las situaciones de aprendizaje para alcanzarlas, por lo que resulta que una competencia es producto de un proceso de integración e identifica los resultados esperados por el estudiante al final del proceso de aprendizaje, por lo que se puede decir que la competencia se orienta hacia el aprendizaje no en sí hacia la enseñanza; ya que a ésta la orienta el objetivo.
Existe congruencia en la concepción socio-constructivista, que también señala la importancia de los conocimientos previos, pero toma en cuenta que a pesar de que el individuo transforma el conocimiento, se apoya en base a los conocimientos de otros y en base a las negociaciones que realice con éstos, lo que lo ayuda a interactuar de manera reflexiva y a utilizar argumentos coherentes en el contexto social en que se desenvuelve. Este tipo de situaciones llevan al individuo a tener un aprendizaje colaborativo y efectúa una fase de rodaje o desarrollo que lo lleva a reconstruir su conocimiento e inherentemente lo lleva a afinar su competencia.
MARIA ELENA VILLEGAS HERNÁNDEZ.
También considero que existe congruencia con la teoría cognoscitiva, ya que el ser humano evalúa las diferencias entre la situación actual y la situación deseada (situación de desequilibrio) y busca maneras de eliminar las diferencias (situación de equilibrio), y para reequilibrar la situación, el individuo debe percibir y representarse la situación actual y la deseada comparándolas para planear qué tareas necesita llevar a cabo.
Creo que todos los programas basados en competencias tienen como finalidad preparar al individuo para asumir sus responsabilidades como trabajador en un campo profesional y contribuir a su desarrollo personal, lograr el desarrollo cualitativo y cuantitativo de las competencias requeridas para satisfacer las necesidades presentes y futuras del mercado laboral contribuyendo al mejoramiento de los recursos humanos y por ende, al desarrollo social y económico.
Las competencias son el centro, objeto y objetivo de la formación donde se utilizan las situaciones de aprendizaje para alcanzarlas, por lo que resulta que una competencia es producto de un proceso de integración e identifica los resultados esperados por el estudiante al final del proceso de aprendizaje, por lo que se puede decir que la competencia se orienta hacia el aprendizaje no en sí hacia la enseñanza; ya que a ésta la orienta el objetivo.
Existe congruencia en la concepción socio-constructivista, que también señala la importancia de los conocimientos previos, pero toma en cuenta que a pesar de que el individuo transforma el conocimiento, se apoya en base a los conocimientos de otros y en base a las negociaciones que realice con éstos, lo que lo ayuda a interactuar de manera reflexiva y a utilizar argumentos coherentes en el contexto social en que se desenvuelve. Este tipo de situaciones llevan al individuo a tener un aprendizaje colaborativo y efectúa una fase de rodaje o desarrollo que lo lleva a reconstruir su conocimiento e inherentemente lo lleva a afinar su competencia.
MARIA ELENA VILLEGAS HERNÁNDEZ.
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